La estrella de Oriente sirvió de guía para Marco Gómez (18:30) y Verónica Tabares (19:37), que inscribieron su nombre en el palmarés de la XXII Carrera de Navidad de Laredo, que por primera vez en su historia repartió premios en metálico, además de las tradicionales cestas. Ni la lluvia ni el frío lograron frenar el ímpetu con el que más de 800 atletas comparecieron en una de las citas más emblemáticas del calendario cántabro en el periodo navideño. Una prueba que va a más de la mano del club ‘Compite y Disfruta’, que movilizó a medio centenar de voluntarios para dejar todo listo en una tarde donde miles de laredanos se lanzaron a las aceras para arropar a los deportistas. A las seis de la tarde el locutor de la prueba, Rafa Sánchez, dio la salida a un nutrido pelotón de más de 500 participantes en la carrera más esperada de la jornada. Sólo cinco minutos antes todos habían ovacionado a Pedro Aboitiz, fotógrafo local que está presente en todas las competiciones de Cantabria y al que la organización quiso agasajar por sorpresa en agradecimiento a su dedicación desinteresada por el deporte rey. El alcalde de Laredo, Miguel González, que estuvo acompañado por varios miembros del Consistorio, entregó una placa conmemorativa al reportero gráfico, que tuvo tiempo de dejar inmortalizados los momentos más espectaculares de la jornada.
En el ámbito deportivo, el atleta de Mortera, Marco Gómez, se colocó desde el silbato inicial en cabeza, para marcar el ritmo. En los 750 metros que dura la vuelta al circuito de la Alameda Miramar aún pasó con la compañía de Diego Rada. Pero el de Piélagos tenía claro que su objetivo en este retorno a la competición tras haber superado una lesión que le ha tenido alejado de los circuitos debía saldarse a lo grande. Y a lo largo de las dos vueltas grandes, con giro a la altura de la plaza de Carlos V, fue ampliando notablemente la distancia frente a sus perseguidores. Ya en línea de llegada, junto a la Casa de Cultura, se plantó con un tiempo espectacular, de casi tres minutos el kilómetro, distanciando a sus rivales, a los que no les quedó más remedio que reconocer su superioridad. Por detrás le escoltaron Diego Rada y Gorka Núñez, vencedor de la última edición, que cayó desplomado sobre la línea de llegada. Raúl Gándara y Juan Carrascal completaron el quinteto triunfador en Laredo. Más disputada fue la lucha por la victoria en categoría femenina. Pero al final la laredana Verónica Tabares fue profeta en su tierra y logró destronar a la santoñesa Dolores Marco, que hizo una muy meritoria segunda plaza. Por detrás Natalia Bustamante, María Marín y la junior Marina Linares cerraron el cuadro de honor en una carrera donde el asfalto mojado sirvió de aliciente para todos los participantes. La fiesta del atletismo en Laredo se inició a las 16:30 con las carreras de niñas y niños de cuatro años sobre una distancia de cien metros, así como los de 5 a 7 años sobre 120 metros, todos en la recta de la avenida de López Seña. Ya mezclados, los atletas de entre 8 a 11 años corrieron sobre 750 metros, o lo que es lo mismo, una vuelta completa al circuito de la Alameda Miramar estirado hasta el Ruiloba. Y casi una milla completaron los chicos y chicas de entre 12 y 15 años. En estas carreras se vio el empuje de una cantera atlética regional que augura grandes éxitos a futuro. Todos recibieron su premio al paso por línea de meta en forma de cono de chucherías, así como una medalla acreditativa de su participación. Los de la prueba reina recibieron un avituallamiento de agua y fruta junto a la camiseta de color negro conmemorativa de la prueba. El despliegue de la organización incluyó un camión podium facilitado por la empresa Grupo Incera, así como dos arcos de salida y de meta, también de dicha empresa y de Beco Automoción. Éxito organizativo del club liderado por Sergio Veci, que ya está volcado en la organización del III Desafío de la Ballena, entre la plaza de San Antonio de Santoña y el fuerte de El Rastrillar, en La Atalaya de Laredo, que se disputará el 5 de abril.


















