Representantes de la Plataforma ciudadana “Salvar Oyambre” mantuvieron una “fructífera reunión informativa” con Pedro Casares, en la sede de la Delegación del Gobierno. El objeto del encuentro era aportar a la Administración Central del Estado información pertinente sobre el actual deterioro y abandono institucional que soporta el entorno natural de Oyambre.
En la detallada exposición, se diferenció claramente el territorio correspondiente al Parque Natural de Oyambre, puesto bajo la estricta responsabilidad del Gobierno de Cantabria desde su creación en 1988, y la específica porción costera de dicho Parque que, en este caso, se encuentra bajo la jurisdicción del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de su Dirección General de Costas y del Mar.
Se da la circunstancia de que dicho espacio, como estrecha faja costera, fue aportado por Cantabria como parte de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, quedando la duna de Oyambre, los humedales de la Rabia y del Capitán, así como el arenal y franja costera de su playa bajo la protección de la Directiva 92/43/CEE del Consejo de la Unión Europea, de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres. La Directiva, traspuesta a la legislación española en 1995, establece la “obligación de restaurar o mantener los tipos de hábitat de interés comunitario para llegar a un estado de conservación favorable”.
El Delegado del Gobierno fue informado por la Plataforma que el mencionado espacio protegido comunitario fue matriculado desde la Agencia Europea de Medio Ambiente como Lugar de Importancia Comunitaria y Zona Especial de Conservación (ES 1300003), bajo el nombre Rías occidentales y Duna de Oyambre.
El lamentable caso de la duna de Oyambre quedó expuesto en la reunión tras informar que el 80 por ciento de la duna se encuentra todavía sepultado bajo un campo de golf privado y en forma de Concesión, lo que parece dificultar la recuperación del espacio como hábitat prioritario europeo de las Dunas Atlánticas. No obstante, la empresa concesionaria despareció hace varios años por ruina. El 20 por ciento restante de la duna está allanado y sepultado bajo un aparcamiento y por diversas construcciones privadas, además de verse atravesado por vertidos de aguas fecales y purines que contaminan el espacio natural. Tan sólo sobrevivía, como mera excusa, un lateral del aparcamiento de apenas 100 metros cuadrados, que fue repoblado en 2020 con plantas dunares y acotado mediante un vallado meramente simbólico. Entre tanto, propietarios particulares han intervenido en los acantilados de la playa, fuertemente erosionados, para instalar escaleras de acceso.
La última agresión a la duna atlántica europea fue acometida a comienzos de 2026 al acudir una excavadora del municipio de Valdáliga que destrozó por completo la pequeña replantación de la duna europea, abriendo un largo y ancho canal que está actuando como depósito de aguas negras sin depurar generadas en el entorno y que fluyen sin control en medio de la playa.
Si el Parque Natural de Oyambre, carente desde hace 20 años de su obligado Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), es competencia de la Comunidad Autónoma, el LIC de Oyambre y su duna son Dominio Público Marítimo Terrestre y se encuentra íntegramente bajo la jurisdicción de la Demarcación de Costas de Cantabria y la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, ambas integradas en el MITECO. El Delegado del Gobierno tomó nota de la exposición detallada por la Plataforma, anunciando que emprendería las averiguaciones pertinentes.


















