La Asociación Cultural Bosques de Cantabria ha estrenado la nueva temporada de salidas al campo en otoño para desarrollar un itinerario interpretativo en el que casi medio centenar de socios y seguidores tuvieron la oportunidad de descubrir la transición del bosque entre impresionantes montañas e insospechados relatos históricos. La expedición de Bosques de Cantabria recorrió casi diez kilómetros por el Parque Natural de los Collados del Asón, en un itinerario que transcurrió por el municipio de Soba, en suave pero constante descenso, entre los 1000 y los 300 metros de altitud.
La soleada jornada imprimió realce a la majestuosidad de las montañas que presiden el paisaje de este abrupto rincón de Cantabria y la belleza que ofrece la orografía del lugar no defraudó a nadie. Las paradas que se hicieron por el camino, permitieron comentar 3 de los aspectos más notables del patrimonio natural e histórico de la zona, empezando por la geología que explica el origen, la composición y las causas que han dado lugar a las montañas que constituyen el escenario y soporte por el que transcurrió este interesante itinerario.
El patrimonio histórico también tuvo cabida en esta salida, donde la iglesia de Cañedo con elementos góticos y, especialmente, su retablo y su virgen románica adquirieron un protagonismo que tan sólo encontró competencia con la interesante historia del linaje de los Velasco que, en el siguiente pueblo, Quintana, conservan una de sus torres defensivas desde la Edad Media, junto a la que se pasó en esta travesía por territorio sobano.
Por último, el hilo conductor de todo el recorrido, como no, lo puso el bosque. Un bosque cambiante que acompaño a los participantes a lo largo de todo el camino y en el que las especies se iban sucediendo a medida que se iba perdiendo altura. Desde las zonas más elevadas, donde enormes hayas, auténticas columnas de las catedrales naturales que constituyen los magníficos hayedos del alto Asón, forman bosques donde la luz no penetra y por los que se transita con facilidad, hasta los frondosos encinares, en las zonas más bajas, donde las especies forestales mediterráneas irrumpen en un clima atlántico, el camino estuvo jalonado de una inusitada diversidad botánica. En este mosaico de bosques no podían faltar los robledales, en este caso con dos protagonistas indiscutibles que vegetan en armónica convivencia, las cajigas y los rebollos. Cada uno de estos bosques, con sus especies principales y acompañantes, sumergieron a los participantes en paisajes casi oníricos que, sin duda, quedarán en la retina de todos los que tuvieron la suerte y el privilegio de compartir esta bonita jornada de campo.
Todavía quedan más oportunidades para seguir disfrutando del bosque, este otoño, de la mano de Bosques de Cantabria. La próxima salida, se dirigirá a territorio campurriano donde, en una doble jornada con pernocta, se ofrece la oportunidad de recorrer los dominios del oso pardo cantábrico y reconocer su hábitat y los árboles y arbustos de los que se alimenta, así como de visitar la península de la Lastra donde la vegetación compartirá parte de su protagonismo con la interesante avifauna que atrae el pantano del Ebro.
Cualquier persona interesada puede participar en estas salidas, en las que se vivirán momentos tan intensos y memorables como los que recogen las fotografías del reciente recorrido por Soba que se pueden visualizar en este enlace:


















