Las Asambleas Feministas Abiertas de Cantabria, consideran necesario un nuevo sistema público-comunitario de cuidados e inciden en la insostenibilidad del actual régimen de cuidados.
Se muestran partidarias de la construcción del derecho colectivo al cuidado y contra la privatización y mercantilización de estos servicios.
A juicio de este colectivo la necesidad de cambiar el actual modelo reside en tres elementos: la falta de reconocimiento y reparto de las tareas de cuidado, las precarias condiciones laborales de las cuidadoras y la mala calidad de la atención que se deriva de ello.
Estiman que estos trabajos no deben ser una cuestión sólo de las mujeres, “no es algo que haya que resolver en la familia, por lo que cuidar no puede ser una únicamente su obligación” han manifestado.
Según estas asambleas feministas abiertas de Cantabria “se viven momentos que están poniendo de relieve dos cuestiones sobre las que el movimiento feminista venimos insistiendo: la vida está en crisis y hay que cuidarla entre todos”.
Y añaden que “la vida está en crisis porque sufrimos las consecuencias de un sistema que pone ésta al servicio de los beneficios empresariales. Consideramos que el cuidado es la base para construir una vida digna, es necesario en todos los momentos y ámbitos de la vida y es imprescindible para la sostenibilidad de nuestros cuerpos y de nuestras comunidades. El cuidado es absolutamente necesario para conservar y gestionar la vida, el bienestar y la salud” han indicado..
Del mismo modo, señalan que debe partirse de que “somos ecodependientes e interdependientes. Formamos parte de la naturaleza, somos seres finitos donde la muerte es parte de la vida y es necesario reconocer nuestras limitaciones y vulnerabilidad. Somos también seres sociales, vivimos constantemente relacionados y para sostener la vida es imprescindible ayudarnos unas a otras. Las personas dependemos y nos necesitamos las unas de las otras en todo momento y vivimos momentos de vulnerabilidad a lo largo de nuestra vida en la nfancia, vejez, enfermedad, dependencia”
Y puntualizan que “el trabajo de cuidados que realizamos actualmente las mujeres no se cuantifica en la economía oficial, pero es un trabajo que sostiene el sistema económico. “Este trabajo lo realizamos como parte de un sistema capitalista que en la búsqueda del máximo beneficio, acaba con la vida tanto de las personas como del planeta. La policrisis en la que el sistema está inmerso está llevando a una privatización creciente de los servicios públicos, lo que conlleva que muchos de los trabajos de cuidados vuelvan a recaer sobre las mujeres que no pueden acceder a los mismos” han manifestado.
Por otra parte, destacan “el escaso o nulo reconocimiento de este tipo de trabajos, lo que ha hecho que nadie los quiera hacer. Actualmente los hombres dedican de media una hora y 46 minutos diarios al trabajo del hogar y cuidados, mientras que las mujeres dedican 4 horas y 27 minutos, esto es, una diferencia media de 2 horas y 41 minutos”.
Además estos trabajos evidencian privilegios y están atravesados por el género, la raza, la clase social y el origen. Las trabajadoras del hogar, en gran parte inmigrantes y en situación irregular, sufren condiciones laborales precarias.
Por otra parte, la situación de las mujeres pensionistas es el reflejo del injusto régimen de cuidados. El sistema actual reproduce la brecha de pensiones y no reconoce el trabajo de cuidados realizados durante años, han concluido.
Las peticiones: “Lo que queremos construir desde el feminismo”
Queremos hacer del cuidado, una herramienta para la transformación social.
Queremos apostar por el derecho colectivo al cuidado, es decir, por el derecho de todas las personas a ofrecer y recibir cuidados durante toda la vida.
Queremos definir un sistema social que ponga la vida en el centro y supere el sistema capitalista, racista y heteropatriarcal.
Queremos iniciar cambios profundos que desmonte la socialización de género y la división sexual y racista del trabajo e incorpore compromisos y responsabilidades con los cuidados asumidos como necesidad y derecho colectivo, desde el inicio de la vida hasta su final.
Queremos que se reconozca como derecho y se garantice la universalidad de los cuidados.
Queremos colectivizar los trabajos de cuidados y cambiar la visión sobre el mismo.
Queremos interpelar a los hombres para que se responsabilicen de estos trabajos.
Queremos terminar con la privatización de los servicios de cuidados.
Queremos democratizar las tareas de cuidado y que esté al alcance de todas las personas, lo que se garantiza desde el sector público. Desde lo público hay que garantizar la financiación y la calidad y hay que asegurar que los cuidados profesionalizados se realizan en condiciones dignas y no mercantilizadas.
Apostamos por construir la vida según la lógica de lo común y entender los cuidados como un derecho y responsabilidad colectiva.


















