Las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, con valores que superan ampliamente la media para estas fechas según la AEMET, concretamente 10º, suponen un importante desafío para las aves. En este contexto, SEO/BirdLife recuerda la importancia de naturalizar las ciudades para garantizar, además de un mejor refugio para las aves mitigando los efectos del calor extremo, unas zonas urbanas más habitables y seguras para las personas.
Al objeto de hacer frente al calor extremo, las aves se ven obligadas a desarrollar diferentes estrategias, una situación que genera un notable estrés fisiológico y puede afectar especialmente a los ejemplares más vulnerables y más aún en el periodo de cría en el que se encuentran.
Para regular su temperatura, las aves reducen su actividad durante las horas centrales del día y buscan refugio en zonas sombreadas. Asimismo, concentran su alimentación en las primeras horas de la mañana y al atardecer, cuando las temperaturas son más suaves. En este contexto, la presencia de zonas verdes y arbolado resulta fundamental, especialmente en entornos urbanos.
El acceso al agua es otro factor clave. Las aves necesitan puntos de agua tanto para hidratarse como para refrescarse mediante el baño. Además, algunas especies recurren a mecanismos fisiológicos como la urohidrosis —la excreción sobre sus patas para favorecer la evaporación y la pérdida de calor— que les permite reducir su temperatura corporal.
Uno de los principales riesgos asociados al calor extremo se produce en los nidos, donde los pollos son especialmente vulnerables. En situaciones de exposición directa al sol, las aves adultas protegen a sus crías generando sombra con su propio cuerpo. Sin embargo, en entornos urbanos, especies como gorriones, vencejos o aviones comunes pueden nidificar en huecos de edificios que alcanzan temperaturas muy elevadas, convirtiéndose en auténticas trampas térmicas. En estos casos, algunos pollos pueden precipitarse al vacío antes de estar preparados para volar.
Ante la aparición de pollos caídos, SEO/BirdLife recuerda que, salvo en el caso de los vencejos, no siempre es necesario intervenir, ya que los progenitores continúan alimentándolos en el suelo. Solo se recomienda recogerlos si presentan signos evidentes de lesión y trasladarlos a un centro de recuperación de fauna.
Cómo ayudar a las aves frente al calor
SEO/BirdLife anima a la ciudadanía a adoptar medidas sencillas que pueden contribuir de forma decisiva a la supervivencia de las aves durante los episodios de calor:
-Colocar bebederos en balcones, terrazas o jardines, utilizando recipientes poco profundos y estables.
-Mantener el agua limpia y renovarla a diario para evitar la proliferación de patógenos y mosquitos.
-Los recipientes deben tener una superficie no resbaladiza o, en su defecto, incorporar piedras que faciliten el posado.
-Situar los bebederos en lugares seguros, protegidos del viento y alejados de posibles caídas.
Un gesto tan sencillo como ofrecer agua limpia y accesible puede marcar la diferencia para muchas aves durante el verano. La colaboración ciudadana resulta clave para mitigar los efectos del calor extremo sobre la biodiversidad.
Renaturalizar, la mejor estrategia
SEO/BirdLife reclama que los ayuntamientos apuesten por la renaturalización urbana y la conservación de la biodiversidad e integren estos conceptos en todas las políticas municipales de forma transversal. Solo así podrán construir ciudades resilientes y adaptadas a una emergencia climática que cada vez es más evidente, y en las que la ciudadanía disfrute de los importantes servicios ambientales que ofrece la naturaleza y la biodiversidad.


















