Una fuerte indignación se ha suscitado en Laredo con motivo del itinerario marcado para la construcción del carril bici por parte del Equipo de Gobierno que preside Miguel Gónzalez. Esta mañana se ha producido el levantamiento de la acera pública de la calle Marqués de Comillas, en los números del siete al trece, por lo que los viandantes se verán obligados a pasar por los soportales propiedad del edificio próximo. Se trata de una zona de especial importancia comercial que se verá notablemente afectada por la actuación municipal.
A las protestas surgidas por la conversión de las alamedas de El Bosque y Manuel Llano en una zona de tránsito de bicicletas, troceadas estos dos espacios verdes en la actualidad por el paso del carril bici, -sin que se descarte la afección de las especies arbóreas allí existentes ante la futura presión ambiental, además de la instalaciones en Semana Santa y verano de las barracas de feria-, el malestar se ha incrementado con el levantamiento de las aceras en la calle Marqués de Comillas. Nadie se explica la perturbación de la vida diaria en Laredo por un servicio que fundamentalmente se utilizará en verano. Los viandantes tendrán, a partir de ahora, menos superficie pública para el paseo y disfrute de un área básica del centro urbano. Se considera que esta es una iniciativa contraproducente, cuando el servicio se podía haber contras alternativas que no supongan la pérdida o devaluación del patrimonio local(alamedas). Se da incluso la circunstancia de que el tránsito directo de peatones por la acera de la derecha de la calle Duque de Ahumada, se ve interrumpido porque el polémico carril y obliga al viandante a pararse ante el paso de las bicicletas. Una alteración de la vida diaria de los ciudadanos que muchos consideran intolerable.
Pero el asunto no se queda ahí, porque otra cuestión espinosa es la denunciada por todos los concejales de la oposición, que preguntan por la posible carencia de licencia urbanística, exigiendo conocer si se ha tramitado o no la correspondiente autorización para ejecutar las obras, al tratarse de una intervención que, en algunas zonas, modifica el uso del espacio público, encontrándonos ante normativas de obligado cumplimiento.
De igual forma, se plantea en el escrito de los partidos de la oposición la compatibilidad del trazado con el PGOU vigente, solicitando al respecto la evaluación del mismo para constatar o no si éste respeta las determinaciones urbanísticas en cuanto a clasificación y calificación del suelo, usos permitidos y funcionalidad del viario. En tercer lugar se hace un apercibimiento sobre el impacto en el tránsito peatonal, generando especial preocupación el tramo de la calle Marqués de Comillas (números 7 a 13), donde la acera pública será sustituida completamente por el carril bici, obligando a los peatones a transitar por soportales de propiedad privada. El acabose. Y por último se hace notoria la pérdida de aparcamiento y afecciones urbanas, muy significativamente en la Avenida de Cantabria, donde se eliminan absolutamente todas las plazas en la parte derecha en dirección hacia la plaza Carlos V. Hay que decir que el proyecto, enmarcado en el Plan de Movilidad Ciclista de Cantabria, aprobado en 2013, -prioriza conexiones con centros sanitarios, educativos y deportivos- ha sido objeto de modificación en su diseño por este alcalde, respaldado por la junta de gobierno local. Muchas contras y pocos “pros” en una nueva actuación personalista de González, en lo que algunos consideran “ocurrencia” disparatada y que ha levantado una gran polvareda de críticas y comentarios en Laredo.


















